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DESENLACE DE LA INFIDELIDAD

Usted ha observado a los que se enredan en aven­turas amorosas, con el fin de cubrir sus necesida­des que no han sido satisfechas. ¿Qué les sucede después? Si averiguásemos lo que les ha pasado unos dos o tres años más tarde, ¿qué sería lo que descubriríamos?
He observado cuidadosamente a tales personas que han dejado el mundo de la responsabilidad, la 'Vida recta", y he visto un resultado casi inevitable. Con el tiempo esas personas establecen otra "vida recta". El césped es más verde al otro lado de la cerca, pero todavía tiene que ser cortado. Más tarde o más temprano, el placer del amorío ilícito se termina. Las personas se encuentran de nuevo en la rutina del trabajo diario. Y el maravilloso sentimiento romántico no puede durar para siempre. En realidad, el nuevo amor llega a ser bastante común, tal y como sucedía con el marido o la mujer anterior. La atención se concentra en las faltas de él o ella, y la pareja tiene su primera pelea. Eso hace disminuir la emo­ción romántica. Y de manera gradual la relación sexual pierde su placer excitante, porque ya dejó de ser algo nuevo. Existen ocasiones en las cuales se llega a perder todo el interés. Pero lo más importante es que con el tiempo el hombre y la mujer sólo piensan en ganarse la vida, en cocinar, en limpiar la casa, y en pagar las deudas; permitiendo que sus necesidades personales se acumulen como antes. Después que las emocio­nes habían subido en un vuelo hasta la luna, están desuñadas a regresar a la tierra una vez más.
¿Qué es lo que hace entonces nuestra pareja amorosa, cuando llega a la conclusión, por segunda vez, de cinc la vida recta se ha convertido en una carga demasiado pesada? Conozco a hombres y a mujeres, y también usted conoce algunos, que han saltado de una vida recta a otra, buscando en vano el prolon­gar el placer y la satisfacción sexual y personal. Y al hacer esto, dejan a lo largo de su camino a los que fueron sus maridos o mujeres, sintiéndose rechazados y amargados, y faltos de amor. Y traen al mundo hijos pequeños que anhelan el cariño de un padre o una madre... sin nunca encontrarlo. Todo lo que dejan atrás, en su marcha hacia la vejez, es una serie de relaciones rotas, de vidas destrozadas, y de hijos hostiles. Un principio bíblico predice el resultado inevitable: "Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte" (Santiago 1:15).

Tomado del volumen 1. 
Matrimonio y sexualidad. 
El Dr Dobson contesta sus preguntas. 
 
 

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