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ESTO NO ES EL PERDÓN

Pedir perdón no es meramente decir: "Lo siento." Cuando usted hace esto está reconociendo el problema a fin de salir del apuro, pero no su responsabilidad en dicho problema. Pedir per don consiste en expresar: "Lo siento, ¿quieres perdonarme?" A mí me gusta también especificar qué es aquello por lo cual busco perdón.
El perdón no es algo condicional ni posible de ganar. Usted no puede pedirle a alguien que cambie primero —"Tal vez si limpias tu vida te perdone". El verdadero perdón no pone con­diciones.
El perdón no es un sentimiento. Ha habido veces cuando ciertamente no me sentía en disposición de perdonar, y he te­nido que hacerlo por la fe. Sin embargo, no recuerdo ni un solo caso en el que haya perdonado de esa manera sin experimentar luego los sentimientos. El perdón es un acto de la voluntad.
El perdón no lleva cuentas. Usted no puede tomar nota men­talmente cada vez que ocurre algo y piensa que está perdo­nando. En 1 Corintios 13:5 Pablo nos recuerda que el amor "no guarda rencor"; lo que significa que usted debe amar a la per­sona y responder a ella de la misma forma que antes de que ocurriera el agravio.
El perdón no aparenta que la situación jamás haya ocurrido. Con mucha frecuencia la gente sigue viviendo y actuando como si nunca hubiera sucedido un problema. Si es esa la manera en que usted está tratando un asunto, no se sorprenda si dicho asunto vuelve a obsesionarlo.
El perdón no tiene nada que ver con la indiferencia. Si su actitud es: "Bueno, ¿y qué más me da?", está pasando por alto un conflicto que necesita solución; tal indiferencia es superfi­cial.
El perdón no consiste en tolerar el pecado. El hecho de que usted haya resuelto el daño recibido perdonando, no significa que sea indulgente con una mala acción.
El perdón no consiste simplemente en decir: "Bueno, olvi­démoslo". Uno no olvida las cosas que pasan, sino que éstas más bien se convierten en una causa de irritación o resentimiento. El olvidar no trae como consecuencia el perdón; pero sí sucede al contrario: el perdón produce el olvido.
El perdón no debe confundirse con la tolerancia. Tolerar un problema perpetuamente no resuelve nada ni ayuda a una re­lación.
El perdón no se esfuerza por dar una lección al ofensor.
El perdón no implica que no vaya a haber consecuencias. Podría ocurrir todavía una pérdida de reputación, o una pérdida financiera, emocional, o de sueño, o algún otro tipo de resultado. Usted debe comprender que la persona que hace algo malo tiene dos tipos de responsabilidad: Una personal y otra legal. Si usted perdona a alguien, ello significa que ha tratado con el problema en un plano personal; pero ese individuo aún tiene que respon­der ante Dios. Usted puede perdonar al conductor sin seguro que le aplasta el auto; pero dicho conductor todavía tiene que rendir cuentas a la justicia.
El perdón no implica que la persona a quien usted ha per­donado vaya a cambiar. Suceda esto último o no suceda, el man­damiento de Dios para usted es que perdone —nosotros no so­mos responsables de las acciones de los demás.
Y por último, el perdón trata de un modo eficaz con las he­ridas pasadas, pero no puede aislarlo de las futuras. Sin em­bargo, si usted logra perdonar ahora, será más capaz de hacer frente a los conflictos y heridas por venir.
La intimidad en una relación matrimonial no depende de no ofender jamás a su cónyuge. Si fuera así, ningún matrimonio lograría sobrevivir. Dicha intimidad se basa más bien en la disposición que usted tenga de perdonar y de pedir perdón. La gente que cita esa frase de Love Story (Historia de amor) que dice "Amor significa no tener nunca que pedir perdón", de­muestra poco entendimiento de lo que son las relaciones ínti­mas. Dos personas en una relación de amor experimentarán conflictos; pero el amor verdadero siempre estará dispuesto a perdonar. El pedir perdón en una relación madura no lo expon­drá al abuso de su pareja; por el contrario: cuando le pido perdón a Dottie por algo, tengo la certeza de que ella no se aprovechará de mi vulnerabilidad.

Tomado de "El secreto de amar y de ser amado" de Josh McDowell 


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